dissabte, 31 de març de 2007

Cristiari Blanc 2005

Cristiari Blanc 2005Para dar la bienvenida al "buen tiempo", os proponemos un vino blanco, el Cristiari Blanc 2005*.
Este blanco es un Costers del Segre de la subzona Artesa, el área más septentrional de esta denominación de origen leridana.

El Cristiari Blanc es fruto del ensamblaje de dos variedades centroeuropeas que se han aclimatado al microclima de Baldomar -según se puede leer en la contra etiqueta de la botella-. Estas dos variedades son la Pinot gris y Müller Thurgau (según me informaron en "Verema i Collita" cuando lo compré).

El microclima al que se refiere la etiqueta no es otro que el que le proporciona el hecho de tener el Montsec a sus espaldas. Esta sierra prepirenaica, seca y de relieve abrupto en su vertiente sur, ofrece unos inviernos muy fríos y unos veranos muy calurosos de noches temperadas o incluso frías al final del verano, lo que facilita una mejor maduración de la uva.

Lo servimos en copa borgoña a una tempeatura de 8ºC (en la contra etiqueta se recomendaba servirlo entre 8-10ºC).

Otro dato a destacar de este vino es que la bodega está asesorada por el "wine-maker" Joan Milà. El mismo responsable de otros vinos que hemos posteado en este blog como el D.O. Montsant Heretat Navàs.

El Cristiari Blanc es un blanco sin crianza que se nos presenta de un color dorado brillante ya algo evolucionado hacia un amarillo pajizo, como de infusión, pero igualmente bonito.

En nariz se presenta franco con aromas muy marcados a fruta dulce tropical y carnosa, donde destaca la piña. De intensidad adecuada.

La entrada en boca resulta inesperada, de hecho algo diferente a las sensaciones que nos ha producido en nariz; juventud y frescura.
El primer trago es sorprendentemente dulce y denso, lo que hace que se deslice lentamente.
Sin duda esto es debido a las características climáticas y geológicas de esta zona de la provincia de Lleida. Durante el verano, y bajo un sol implacable, pueden alcanzarse tranquilamente los 40ºC. De hecho, el Cristiari Blanc tiene un grado de alcohol importante: 13,5%VOL.
Una vez superado el primer trago, en boca se presenta redondo, sin puntas destacables, ligeramente dulce y con una acidez más aceptable de la que cabía esperar en un principio, con un final gustoso y largo.

Precio aproximado: entre 8/9€

* Dado que es un blanco sin barrica, actualmente el 2006 ya se encuentra en el mercado.

Localización de Baldomar en Google Maps.

Jazz & Wine al Festival de Terrassa


El passat dissabte 17 de Març al Festival de Jazz de Terrassa, la Big Band del Conservatori del Liceu de Barcelona, amb Jaume Vidal a la guitarra, va oferir un un magnífic concert amb el repertori habitual de la North Texas Lab Big Band.
El concert va tenir lloc a la Plaça Vella de Terrassa, que estava plena a vessar, i va començar a les 12 del migdia, fet que vam aprofitar per a quedar-nos a dinar a Terrassa un cop finalitzat el concert i els bisos.

Donat que ens va resultar difícil trobar taula als voltants de la Plaça Vella, vam haver d'augmentar el radi. Finalment vam creuar la Rambla i vam fer cap al restaurant "asador agentino", El Rancho.

A la carta de vins de "El Rancho", tant sols s'hi troben vins negres de La Rioja, La Ribera del Duero i Argentina, aquests darrers sense cap altra classificació, però majoritàriament creiem que devien ser de la zona de Mendoza. Com és lògic, la nostra atenció es va centrar en els vins argentins. Dos d'ells ens van cridar l'atenció; el primer un ensamblatge de la "tempranillo" (varietat espanyola) amb la malbec (varietat francesa) i, el segon, un monovarietal de cabernet sauvignon.

Jaume Vidal bevent una copa de Finca Flichman Cabernet Sauvignon Roble 2005 al Restaurante Asador Argentino El Rancho de TerrassaJaume, guitarrista de la Big Band del Liceu i alhora el nostre amfitrió a Terrassa, va tenir la darrera paraula i donat que ell és un amant de la cabernet, es va decantar pel segon, un Finca Flichman Cabernet Sauvignon Roble 2005.

Una servidora, admet que desconeix les varietats autòctones argentines (en el cas de que n'hi hagin) i també que desconec els trets característics dels vins argentins. Possiblement un cabernet 100%, criat en un clima mediterrani (encara que sigui transatlàntic) no serà el paradigma dels vins argentins. La veritat és que no li vam saber trobar altres peculiaritats diferents a les que ens pot oferir un cabernet mitja del Penedès.

El Finca Flichman Cabernet Sauvignon 2005 és un vi relativament jove amb una criança de 4 a 9 mesos, segons el celler. De color granat cobert i brillant, en ell hi destaquen els aromes varietals de la cabernet; fruita madura acompanyada de notes verdes, el que ens denota frescor i joventut, amb lleugers records de la fusta de criança. El pas en boca és correcte, bona acides i sensacions tàctils agradables. Persistència mitjana.

dilluns, 26 de març de 2007

Catedrales del vino

Breve reportaje del programa "Miradas" de La2, en donde podréis ver alguna de "las nuevas Catedrales del vino" que se han contruido en La Rioja.

dijous, 15 de març de 2007

Taberber 2005, un nuevo vino de Cádiz

Os presentamos una novedad vinícola, el Taberner 2005. El primer vino que la bodega gaditana Huerta de Albalá ha sacado al mercado bajo la indicación geográfica de Vino de la Tierra de Cádiz.

Este es otro entre tantos vinos interesantes que hemos descubierto gracias a los cursos de cata del Pati Llimona. Jordi Sabaté, el profe del curso de cata y a la vez artífice de otra novedad, el Vi del Tros (D.O.Q. Priorat), nos lo trajo sin conocerlo y con las escasas referencias que le había dado el distribuidor; "es un gran vino, pruébalo".
Así que con este vino desconodido por todos hasta el momento y que Jordi quiso compartir con nosotros, sus pupilos, abrimos una cata dedicada a monovarietales de sirah sin saber que éste también lo era.

Ni la etiqueta, ni la contra etiqueta de la botella ofrecen demasiada información más allá de lo que es obligatorio; cosecha, graduación alcohólica y que contiene sulfitos.
En la web de la bodega, tampoco son muy claros con lo que respecta a la composición del vino y al tiempo de crianza aunque sí mencionan el roble francés de Allier.
Pero según me han informado en "Verema i Collita" (Pl. Joanic, Barcelona) a través del distribuidor, el Taberber 2005 es un sirah 100%, aunque ya está previsto que sólo sea así esta añada. En los sucesivos Taberner, se ensamblará la sirah con alguna más de las variedades que se cultivan el la finca: merlot, cabernet sauvignon y tinta de rota.

Cata de Taberner 2005

Fase visual: Capa alta, color picota y ribete amoratado.

Fase olfativa: En un primer momento aparecen la madera y los frutos secos. Luego evoluciona hacia los lácticos y las levaduras. Después de un rato se endulza aun más, pero desprende una nota de frescor.

Fase gustativa: Tiene una entrada potente, en un primer momento casi desestructurada, con muchas puntas de astringencia y un final amargo. Deja el paladar bastante seco debido a los 15%VOL (alcohol que en nariz está muy bien integrado). Con el paso tiempo se va volviendo más redondo, los taninos son grasos y aterciopelados, el final ya no es amargo y perdura.

Como conclusión podemos decir que el vino, en este momento, está mejor en nariz que en boca. Aunque reconocemos que es normal que sea así, ya que se trata de un 2005 que acaba de salir de la bodega y necesita algún tiempo más en botella.
Pero si se tiene la previsión de abrir la botella una o dos horas antes o si se opta por decantarlo, creemos que se podrá degustar en todo su esplendor, ya que al final de la clase el vino había evolucionado positivamente.
Daba un poco de pena terminarse la copa ;-)

Precio según bodega: 17,45€

Ver localización en Google Maps.

dimarts, 6 de març de 2007

Vinos Italianos V, cena y copas de despedida en el Panteón

El Panteón, Roma (Italia)
La última noche en Roma la pasamos en los alrededores de uno de los monumentos más fascinantes y el mejor conservados de la Roma clásica, el Panteón. Edificio de origen pagano consagrado al culto de "todos los dioses", de ahí Panteón, que recibe su nombre de las palabras griegas pan (todo) y theos (dios). El templo fue reconvertido en iglesia católica y gracias a ello ha podido mantenerse en pie hasta nuestros días (de lo contrario, muy probablemente los mismos católicos lo hubiesen derruido o, en el mejor de los casos, abandonado).

La cena

En torno al Panteón, nacen numerosas callejuelas que desembocan en plazoletas para, desde ellas, poder retomar nuevas direcciones. Fue en una de ellas, en la Piazza delle Coppelle, y con mesa reservada desde la recepción del hotel, donde encontramos nuestro restaurante, il ristorante Maccheroni.

Ristorante MaccheroniLa cena estuvo a la altura de las expectativas; abundante, buena, típica italiana con muchas y variadas recetas de pasta y a un precio más que aceptable, unos 50€ entre los dos.

Como contorno, pedimos una ensalada de espinacas con parmesano y seguimos con dos platos de pasta, entre ellos la especialidad de la casa, unos gnocchi con pera y gorgonzola que recibieron la aprobación del camarero, quien nuevamente para beber también nos aconsejo un Nero d'Avola (Sicilia), pero nosotros nos decantamos por un sangiovese (enseguida nos arrepentimos un poco de esta decisión).
Así que la cena la regamos con un vino del Lazio, un Castel de Paolis 2003 -no queríamos irnos de Roma sin probar un vino de sus tierras-, del que podemos decir lo siguiente:

Vino de capa media y matiz envejecido. En nariz los aromas de madera no se hacen esperar, pero se nota algún fallo de integración del alcohol, quizá porque, una vez más (!!!), la temperatura del vino era ya un poco elevada cuando nos lo sirvieron. Con todo, desprende notas herbáceas y aromas de crianza, en general de intensidad media. En boca los taninos son moderados y la acidez aceptable, no es un vino largo, que perdure especialmente. Pero correcto en relación con su precio (16€).

Vinoteca Novecento. Piazza delle Coppelle, Roma.

Las copas

Después de cenar, dimos un paseo para acabar yendo al local que estaba justo al lado del Restaurante Maccheroni, la Vinoteca Novecento. En ella fuimos atendidos por su dueño, el Sr. Giovanni, un apasionado de los vinos que antes de irnos nos enseñó un par de joyas, una catalana y otra castellana, que reposan en sus estanterías; una Ermita del Priorat y un Vega Sicilia de la Ribera del Duero.

Estatatura 2004 Baroni Pizzini, Poderi di GhiaccioforteA pesar de la relativa decepción que nos causó el sangiovese de la cena, no nos quisimos dar por vencidos y nos dispusimos aun con más determinación a catar uno que por fin nos convenciera. Así que le pedimos al Sr. Gioavanni que nos aconsejara uno y él nos dio a elegir entre un Cacciagrande 2005 de Castiglione della Pescaia (Maremma, Toscana) y un Estatatura 2004 de Barone Pizzini Poderi di Ghiaccioforte (IGT1 Toscana Rosso) a 10€ la copa, pero del que servía cuatro copas por botella.
Nos decantamos por el segundo que fue, sin duda, el mejor vino que hemos probado durante este viaje. Además, cabe destacar, que el vino nos lo sirvió en una buena copa y que, por fin, la temperatura de servicio del vino era la adecuada.

(Nota de Cata) Bajo la tenue luz que iluminaba la terraza, vislumbramos lo que nos pareció un vino capaz de mantener todo el vigor de la juventud pese a sus 14 meses de crianza en barrica. El Estatatura es un vino que posee una capa alta y un color muy vivo y llamativo. En nariz igualmente predominan los aromas frutales; mora negra, fruta roja y madura combinados con los tostados de la barrica y ciertas notas lácticas. Muy agradable e intenso. En boca tiene una entrada potente, taninos grasos, una acidez muy acertada, intenso y largo.

Sinceramente, creo que no se le puede pedir más a un domingo por la noche. Fue una buena manera de despedirse de Roma, aunque la velada no terminó aquí, ya que el Sr. Giovanni nos quiso invitar a un par de copas más del vino que habíamos descartado para que lo pudiéramos comparar con el Estatatura. Grazie mille signor Giovanni!

Brunello di Montalcino 2000 i Rosso di Montalcino 2004 de Tenuta Col d'Orcia

El aeropuerto

Obligados por la ley que impide subir líquidos a los aviones con el equipaje de mano y también por el retraso que sufrió nuestro vuelo, aprovechamos para realizar alguna compra más en el aeropuerto de Roma-Fuimiccino.
Entonces nos acordamos de las recomendaciones del señor Giovanni de la Vinoteca Novecento, quien nos estuvo hablando de los vinos y de los varietales italianos. Según él, los mejores vinos italianos son los de la pequeña D.O.C.G.2 Brunello di Montalcino (Toscana) que se elaboran con la sangiovese grosso -conocida como brunello en el común de Montalcino- y que tienen que someterse a una crianza de cuatro años en barrica.
Pues bien, los Brunello di Montalcino resultaron ser de los más caros del duty-free, pero hicimos un esfuerzo (de 50€) para llevarnos un buen souvenir de Italia, el Rosso y el Brunello di Montalcino que podéis ver en la foto.

1. Indicazione Geografica Tipica.
2. Denominazione di Origine Controlata e Garantita.

Vinos Italianos IV, alrededores de la Via Nazionale

El sábado, después de recorrernos todo el Centro Storico de Roma, nos apetecía quedarnos a cenar cerca de nuestro hotel, el International Palace, pero sin renunciar al encanto de una auténtica pizzería romana.
Dio la casualidad que, según la guía de Lonely Planet que nos prestaron Montse e Ivan, a poco más de 100 metros se encontraba la que se considera la pizzería más antigua de la ciudad, la Antica Pizzeria Fretelli RICCI, más conocida como Est! Est!! Est!!! Según la misma guía, el local tiene gran aceptación entre estudiantes y trabajadores, pero los sábados por la noche debe convertirse en lugar de peregrinación de numerosos turistas (como nosotros), o por lo menos así nos lo pareció.
Como el comedor estaba lleno, nos dijeron que volviéramos en 20 minutos. Tiempo que aprovechamos para ir a tomar algo.

La BarriqueEl lugar escogido para tomarnos un par de copas fue La Barrique, una bodega que a parte de dedicarse a la venta de botellas (tienen una parte de la tienda exclusivamente dedicada a los champagnes), también sirven copas y algunos platos. Escogimos dos vinos blancos monovarietales, un Müller Thurgau y un Pinot grigio (Pinot gris).
Los dos vinos procedían del noreste de Italia, una zona típica de blancos según nos informó el camarero. El Müller Thurgau de la zona de Bolzano (norte de Italia cerca de la frontera con Austria) y el Pinot grigio de Trieste (más cercano a Eslovenia).

La cena finalmente fue, como teníamos previsto, en Da Ricci, como también se la conoce. Se puede considerar que fue un acierto; típicas pizzas alla napoletana y un precio más que razonable (¡27€ entre los dos!). Sin embargo, desde el punto de vista digestivo... demasiada pizza.

Vinos Italianos III, cena en el Trastevere

Pilar tomando notas en el restaurante Enoteca Ferrara
Dicen que el barrio del Trastevere, situado al otro lado del río Tíber (Tevere=Tíber / Tras=Al otro lado), es una de las mejores zonas de la ciudad para salir a cenar y a tomar unas copas.
Además, en la guía gratuita e imprimible de Roma que edita Take Off Guides (pág. 31) se puede leer que "en todas las calles (incluso en pequeñísimos callejones) hay alguna trattoria o restaurante (por lo general, a precios recomendables)". Así que, seducidos por tan fabulosa expectativa, nos dirigimos más que entusiasmados hacia el mencionado barrio, con la intención de disfrutar de una auténtica cena romana, exquisita, agradable y asequible. ¿Demasiado pedir?

El lugar escogido para que se cumpliera nuestro deseo fue el Ristorante Enoteca Ferrara que según la guía de Lonely Planet que nos prestó nuestra amiga Montse, se trata de una antigua vinatería que ofrece una extensa selección de vinos, espumosos y licores, y en donde los platos responden a las directrices de la "nueva cocina italiana", es decir, más o menos a las que dicta la cocina globalizada e impersonal y así es como resultó ser.

Con lo dicho, no pretendemos menospreciar a "la nueva cocina" o la "cocina de autor" que tantas placenteras sorpresas nos ha deparado. Lo que valoramos en "lo nuevo" es que sepa conjugar imaginación e innovación con el imprescindible tributo a sus raíces y a su herencia. Esto es realmente lo que hace que algo sea autentico. Pero no sólo en la gastronomía, el arquitecto modernista catalán Puig i Cadafalch decía que la mejor arquitectura es la autóctona, algo que es trasladable a la mayoría de disciplinas que deben unir la creación con el arraigo a una tierra, unos productos y a un clima.

(Volviendo a lo que nos ocupa...) Nada más tomar asiento nos ofrecen un aperitivo, un vino espumoso italiano parecido a un cava o champagne (no era un lambrusco), el cual aceptamos gratamente. Acto seguido nos traen la carta de platos y la de vinos, que nos deja impresionados.

De hecho nos trajeron dos cartas de vinos, una exclusivamente para los blancos y otra para los tintos, cuyos lomos medían prácticamente un palmo de grueso. Cada vino ocupaba una página de la carta, la mitad de ella destinada a una etiqueta del vino en cuestión y la otra a dar toda suerte de detalles sobre el vino; nombre, bodega, zona, añada, precio, una descripción de la zona y de la bodega y otra del vino, indicando las variedades y la crianza, junto a una nota de cata.

En la carta, los vinos empiezan a parir de los 20 euros y se agrupan por zonas. Primero nos detenemos un poco en los de la Toscana y vemos uno que nos interesa; un Nobile di Montepulciano el Poliziano 2003 (32€). Seguimos ojeando y nos detenemos de nuevo en los vinos de Sicilia, concretamente nos fijamos en un Furat 2004 de Allejo, elaborado a partes iguales de Nero d’Avola, Cavernet sauvignon, Merlot y Syrah, también de 32€.
Para tomar la decisión final, le pedimos consejo a una de las sommeliers que nos han atendido, quien nos aconseja el Furat, del que nos dice es un vino mediterráneo, aromático, potente y estructurado.

Cuando nos lo sirve, le advertimos que la temperatura nos parece algo elevada, a lo que nos responde que esperemos un poco, que el vino ya irá llegando a la temperatura correcta. Nos quedamos perplejos y pensamos que, aunque también habla español, quizá no nos ha entendido (o nosotros a ella).
Después de la primera copa volvemos a insistir. Esta vez conseguimos que se lleven la botella de la mesa -lo cual no nos hace demasiada gracia- para sumergirlo en agua.
Cuando nos lo devuelve, la camarera hace un gesto como dándonos a entender que ahora el vino está demasiado frío. Nada de eso.

Sinceramente, nos pareció una lástima que en un restaurante enoteca como el Ferrara, donde el vino es el protagonista, donde además cuentan con seis tipos diferentes de copa y en donde incluso las envinan, no nos sirvieran el vino a la temperatura adecuada.
Entendemos que un vino mediterráneo -tal como lo calificó la camarera que nos ayudó a escogerlo-, de 14%Vol y relativamente joven (2004), no se puede servir a temperatura ambiente (y menos cuando el ambiente ya está algo caldeado).

Con todo, creemos que el Furat resultó ser un buen vino y Sicilia una zona que vamos a tener en cuenta y que intentaremos seguir de cerca a partir de ahora.

Nota de cata:
Vino de capa alta y matiz joven. En nariz se nos presenta complejo, se mezclan diferentes aromas y destacan la barrica y la fruta madura. Es licoroso, quizá debido a la temperatura de servicio. En boca es redondo, tiene una buena entrada y postgusto prolongado.

Vini passiti italianiComo colofón, los postres los acompañamos de due vini passiti italiani, dos vinos pasificados italianos (al estilo de un Pedro Ximenez, pero no tan densos). Un Recioto Musella 2000 y un Primitivo di Manduria, Primo Amore 2003 de Peruini. De este último nos acordamos de sus aromas a canela.

Después del postre llegó la cuenta.
El precio final, unos 150€ entre los dos, seguramente hace que recordemos la cena con espíritu crítico.
Es normal que el nivel de exigencia de los clientes aumente proporcionalmente al precio del servicio ofrecido y en este caso creemos que hubo fallos que no pueden disculparse cuando se pretende cobrar una cantidad nada despreciable por un determinado servicio. Además, los platos -que sólo fueron tres más un postre-, nos dejaron un tanto indiferentes.

A pesar de todo, se puede decir que pudimos disfrutar de una velada agradable, en un ambiente donde la música, la iluminación y la decoración también contribuyeron a ello. Un oasis de tranquilidad dentro del continuo tumulto en el que vive la ciudad de Roma.


Trascripción de la página de la carta donde aparece el Furat:
Sicilia
Furat
‘04
Ajello
32.00 euro
Il Furat e ottenuto di un uvaggio di Nero d’Avola, Cavernet, Merlot e Syrah tutti presenti in uguali percentuali.
E’ un vino di recentissima produzione ma ha già attirato su di se l’atenzioni degli addeti ai lavori.
Siamo a Mazara del Vallo in provincia di Trapani e anche qui, come del resto in tutta a Sicilia, si stanno producendo finalmente vini degni di interpretari la cosi tanto attesa qualità di questa regione.
Ha colore rubino intenso con spiccate tonalità rubine. Al naso è ricco di intensi profumi fruttati derivanti dal felice assemblaggio.
La barrique si armonizza bene con i caratteri olfattivi e da eleganza e carattere. In boca è di grande struttura, fine e lungo.

Vinos Italianos II, unos vinos con ‘Gusto

Cantina 'GustoNero d'Avola y Montefalco Rosso

En la enoteca

Antes de partir, pedimos consejo a unos cuantos amigos a cerca de qué hacer, qué ver y dónde comer en Roma. Así que, en este caso, guiados por los consejos de nuestro vecino Roger, nos dirigimos al Ristorante Pizzeria Brunch Wine Bar Libreria Cantina Concerti Shop Center ‘Gusto situado al lado del Mausoleo de Augusto.

Después de cotejar todas las opciones que nos ofrecían en 'Gusto; un wine bar con terraza, una tienda de quesos, un restaurante... entramos en una especie de tienda/librería donde tenían utensilios de cocina y otros relacionados con el servicio del vino. Ahí fue donde, por fin, nos dimos cuenta de que la tienda de vinos estaba situada en la primera planta, así que subimos a la enoteca con la intención de curiosear y salimos con un par de vinos "bajo el brazo".

Como nosotros no somos unos grandes (ni siquiera pequeños) entendidos en vino y mucho menos en vinos italianos, siempre nos gusta dejarnos aconsejar por los expertos y esto fue lo que hicimos; pedirle a la mujer que estaba al cargo que nos aconsejara algún vino italiano, a lo que ella se dirigió directamente hacia los anaqueles de los vinos sicilianos por que, según ella, son los que mejor cumplen con una tipicidad y, en estos momentos, son también los vinos "más auténticos" de Italia. Escogió uno que nos dijo tenía una buena RCP (relación calidad precio), este es el Nero d’Avola 2004 de Ferreri & Bianco (Indicazione Geografica Tipica, IGT) de unos 10€.
Luego nos aconsejó algunos sangioveses (no confundir con el sangiovese grosso), variedad autóctona y preferente de los Chianti (Toscana), creo que la cantidad mínima de sangiovese que deben contener los Chianti es un 90%. Finalmente nos decantamos por un Montefalco Rosso (Denominazione di Origine Controlatta, D.O.C), Le Mura Saracene de la bodega Goretti, procedente de la región de Umbria por unos 14€.
Antes de irnos, la encargada, una mujer muy amable y apasionada por los vinos, nos dijo que un ejercicio interesante es el de probar dos sangioveses, uno de la zona de Chianti y otro de otra región italiana para tratar de encontrar las diferencias.

En el momento de publicar este post, aun no hemos tenido ocasión de catar ninguno de los dos vinos. En cuanto lo hagamos, ya redactaremos una nota de cata.

Un chardonnay de Penfolds, Australia, y un sauvignon blanch del norte de ItaliaJose en la terraza de 'Gusto con las dos copas de vino blanco

En el wine bar

Luego, en la terraza del wine bar 'Gusto nos tomamos dos copas de vino blanco; un chardonnay y un sauvignon blanch.
El primero era un Koonunga Hill Chardonnay 2004 de la conocida bodega australiana Penfolds (4,5€ la copa). Vino de color brillante que en nariz recuerda al melocotón y a fruta sobre madurada, personalmente no me entusiasmo.
El segundo fue un sauvignon blanco, Tasnim 2005 de Loacker Schwarhof (5€ la copa) procedente de la zona de Trentino (sur del Tirol, Alto Adige). De color amarillo transparente, en nariz salieron aromas a miel y limón. Aromas muy agradables que me recuerdaron mucho a los blancos de la zona de Rueda, Valladolid, quizá debido a que muchos Verdejos se ensamblan con esta variedad blanca. En boca muy bien, redondo y largo.

Vinos Italianos I, toma de contacto

Mapa de las regiones italianasDurante los cinco días que hemos pasado en Roma, hemos tenido la oportunidad de catar algunos vinos italianos -unos en bottiglia (botella) y los otros sólo en bicchiere (copa)-, que en este y en sucesivos posts os iremos relatando.
En estos posts, pasaremos por alto "los vinos de la casa" que tomamos con los menús del día ya que, además de que los sirven en unos jarrones que van rellenando y por lo tanto no tenemos referencias, la verdad es que no hay mucho que comentar salvo que en algún caso nos pareció "agua teñida".

Los vinos de la región de Roma son los del Lazio, pero la verdad es que no disfrutan de demasiado prestigio ni siquiera entre los romanos.
Históricamente los vinos con más prestigio de Italia son los que proceden de la Toscana, entre ellos destacan los Brunello di Montalcino una pequeña región que se extiende alrededor de la colina de Montalcino. Si bien los vinos más conocidos de la Toscana son los Chianti y Chianti Classico.
Sin embargo, nosotros percibimos que los vinos que ahora mismo en Italia gozan de más reconocimiento son los de Sicilia con su varietal Nero d’Avola. Tanto en bodegas como en restaurantes fueron los primeros que nos recomendaron. (Pinchar en el mapa para ampliarlo)

Cabe decir también, como nota curiosa, que la forma de etiquetar los vinos en Italia es un tanto distinta a la que tenemos aquí. En España se suele dar más importancia o más presencia al nombre del vino o al de la bodega, que a la denominación de origen a la que pertenece o al varietal que lo compone, como sucede en Italia. Así que acostumbrados al modo de hacer local y sin casi previo conocimiento de los vinos italianos, cuando te encuentras con una botella italiana, primero puedes confundir el Nero d'Avola con el nombre del vino, pero cuando ya has visto como tres o cuatro botellas que se llaman igual piensas "será la bodega?", pues no, al final deduces que se trata de la variedad principal (o única) con la que se elaboran los vinos sicilianos. Tres cuartos de lo mismo te puede suceder por ejemplo con los Chianti Colli Senesi. Cuando ves las botellas en las baldas de una bodega y ves que en muchas aparecen de forma destacada las palabras Colli Senesi junto a Chianti, primero piensas que será una bodega de la zona de Chianti, pero luego te das cuenta de que Colli Senesi es una zona dentro de Chianti. Sería como si aquí en algunos vinos de la Ribera del Duero viéramos escrito Ribera del Duero Colinas de Burgos, o algo por el estilo.
En fin, cada vino es un mundo.